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Al
Cristo Muerto de Hölbein
Por
Santiago Dabove
Elegía para Él y parte de la humanidad
En el reino
de las cosas caducas,
un ojo sin vida parece mirar la luna;
el del Cristo muerto de Hölbein.
Signo terrestre, no del paraíso.
La Luna le envía
un rayo frío de luz muerta
como un puntero que muestra la corrupción.
Ojos acabados, luz fúnebre.
Planeta y hombre,
Dos Muertos.
El mundo ya no tiene "testigos";
porque "testigo" es sólo uno, el "Uno",
pese a sus muchas copias.
El mundo tiene la edad de cada viviente.
Los sentidos del hombre, ya anulados,
borran todo al borrarse.
Hölbein deicida,
demoraste el pincel,
hiciste imposible la resurrección.
Cristo ya no puede
levantarse hacia el padre.
La tierra lo retiene,
ni un dedo podrá mover
desde el montón confuso.
Tu pincel fijó ese ojo último,
que la Luna muestra
con su puntero de luz mortuoria.
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