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Gravedad de amor
Por Amanda Berenguer
del libro, “El tigre alfabetario” (1972-1979)
I
Se despliega un ala del ejército
una rápida floración de
árboles comunicantes.
La luz empuña el caos
y precipita
a tierra
el hueso de la estrella
general
Se enciende una planicie de esponja
y fósforo
caliente.
Sobre el tembladeral
subirás como un estambre
desollando sus raíces
y
gestaré
y pariré con gloria
la caída
de los cuerpos:
tu peso y el mío incorporados
a la grave atracción uniformemente acelerada
hasta el exterminio de la ley.
II
tu mano mueve una palanca: saltan peces
tu piel aprieta el pedal resbaladizo
siento
los rápidos filamentos apoyados
en la idea que tengo
unas duras aletas me empujan y
arremolinan
las sábanas recién puestas
suelta su tinta el calamar
y nos confunde
el agua entonces lubrica la distancia
estamos cerca porque las algas
se entibian
y se derraman
estamos cerca porque se anuncia
por fuera
mi corazón
doblando
en el espacio
sin salida
y golpeas tú
contra la nada
contra la gruta de la
nada
en esa noche
sumergida
de anémonas
y
de pulpos
III
Tú quieres el pelo
y la uña
y la piel
y la pulpa
y el hueso
de la fruta
y quieres que te lleve después
a ese sitio despojado
cuando esté de vuelta
en mi encarnadura
tú quieres encontrar las huellas
de tus pasos detrás
de las escamas
de mi pulso en la
misma
esquina
donde
te estoy esperando
fosforescente
como
el recuerdo
tú quieres saber cuánto se hunde
la sonda
en la intemperie
virgen
y cuánto duele
pongámosle precio a la eternidad
entre
tú y yo como dos ladrones
echando suertes
sobre la mesa
o la tierra
o la cama
o el lecho del río
o el légamo
o el depósito activo
o estación de la riqueza
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