Sobre “La escritura obsesiva”, de Salvador Elizondo

Por Hernán A. Isnardi

Escritura Obsesiva - Elizondo
La escritura obsesiva
Salvador Elizondo
324 págs.
(RM)

 

            “El sueño es una segunda vida
            Así empieza Gérard de Nerval, su Aurelia.
            “Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo.”, dice Salvador Elizondo. Al leer estas líneas y recordar las de Nerval, pienso en cómo se lleva el sueño a la pintura y a la literatura.
            Cuando uno sueña y escribe, necesariamente fabula al completar los espacios, para equilibrar lo que creímos ver, con la literatura. En cambio cuando pintamos, la imagen salta del inconsciente al lienzo sin la necesidad del intelecto, sin la posibilidad de deformar. Una manifestación pura.
            El escritor mexicano Salvador Elizondo fue poeta y pintor (de esto último me enteré mucho después de haberlo leído por primera vez).
            Construía literariamente sobre todo lo difuso; como pintor. Sobre el sueño y también sobre el olvido, porque cuando olvidamos —a veces lo sabemos, a veces no—, se puede reforzar la mentira. Y lo hacía como pintor, porque la poesía también obra como la pintura, y su prosa poética dibujaba y plasmaba con reveladora lucidez mundos imposibles.
            Trabajó textos en los que viajaba de la tercera persona a la primera y del presente a cualquier pasado; cambiaba de narrador, desdoblaba personajes y todo naturalmente. Si no se piensa en la construcción no se perciben esos cambios.
            La escritura obsesiva es una antología que armó Daniel Sada con textos de Salvador Elizondo, seleccionados de cinco libros. No es cualquier antología por el prólogo y por la elección del material que hace Sada después de haber leído con una profundidad notable toda la obra del mexicano.
            Los cinco libros son:
De “Narda o el verano”, tres textos.
De “El retrato de Zoe y otras mentiras”, once textos.
De “El grafógrafo”, doce textos.
De “Camera lucida”, cinco textos.
De “Elsinore: un cuaderno”, un texto.
            La intensión de Sada fue “seleccionar aquellos relatos que mayormente responden a las constantes del mundo elizondiano, es decir, a las entrañas mismas del artificio, puesto que su atracción hacia autores como Joyce, Valéry o Mallarmé se debe al enorme grado de artificio visible en sus escritos.

Volver a pagina de inicio

 

 

Contacto: info@lamaquinadeltiempo.com

..............................................................................................................................................
xz