Correcciones a la provenzal

Por Hernán A. Isnardi

 

Julio Cortázar
Corrección de pruebas
en Alta Provenza

 

©Julio Cortázar, Herederos de Julio Cortázar

©Juan Villoro (Prólogo)

 

 

            Cortázar contó una vez que le daba tanta tristeza pensar que un día, no tendría más cuentos de Chejov para leer, que dejó algunos separados sin lectura.

            Hoy en día es más simple encontrar en lo que a música respecta, versiones caseras de grandes músicos, viejas zapadas en estudio, grabaciones fallidas. De hecho, los Beatles hace más de 40 años que se separaron, y siguen sacando discos. Pero en literatura, encontrar manuscritos viejos, es un fenómeno más complejo, y requiere además de un aparato un poco más sofisticado, a pesar de que desde hace un tiempito empezaron a editarse conferencias, diarios, cuadernos, y demases.

 

            Juan Villoro cuenta en el muy interesante prólogo a Corrección de pruebas en Alta Provenza queEn 1973, el crítico peruano Julio Ortega publicó en la editorial Tusquets una antología con la obra en proceso escritores hispanoamericanos y españoles. La selección estaba animada por un sugerente voyeurismo: asomarse al taller de la creación antes de los resultados definitivos. La portada tenía el diseño de las carpetas con hilos que sirven para archivar inexpugnables expedientes. El primer texto era de Julio Cortázar y daba título al volumen: Contingencias/Divergencias/Incidencias.

            ”La mayoría de los colaboradores adelantaba trabajos que poco después cristalizarían en novelas. El autor del Libro de Manuel prefirió entregar un texto lateral en el que narraba sus titubeos de novelista en el momento decisivo de desprenderse para siempre de un original.

            ”Corrección de pruebas remite una circunstancia insoslayable y rara vez narrada: el trance en que el autor se convierte en el primer “público” de su obra y trata de leerla como si fuera otro”.

            Allá por el 72, Cortázar recibe las pruebas de galera del Libro de Manuel. “Voy a corregirlas lejos de mi casa, solo en un dragón perdido en las colinas o a orillas del mar”, dice. El dragón es la camioneta Wolswagen a la que él redenomina como redenomina casi todo, ya que “casi nunca he aceptado el nombre de las cosas y creo que se refleja en mis libros, no veo por qué hay que tolerar invariablemente lo que nos viene de afuera”, cuenta en el libro.

            Pero Cortázar no habla de las correcciones sino de los que le sucede paralelamente: “corregir un libro, es también enfrentarlo como prueba, verificar si de veras es prueba de cualquier cosa”.

            Un par de páginas más adelante, cuenta lo duro que había trabajado en su burbuja y que una cosa estaba clara: “Esa imposibilidad que sigo teniendo de armar una novela hasta que ella misma lo decida y que a veces le cuesta. Sé que es una imposibilidad pero conozco también sus causas profundas, la negación de lo literario como proyecto humanista”.

            Villoro dice que “En Corrección de pruebas, el propio Cortázar entra en tensión con la novela que acaba de terminar. Aunque defiende su vigencia y la necesidad de publicarla, crea un seductor entramado de dudas que expresan la siempre vacilante relación del autor con su público”.

            Más allá de lo anecdótico que tan bien cuenta Villoro, y más allá del sentido que le fue propuesto a Cortázar, el libro tiene entre dilemas morales, políticos y literarios, poesía. La prosa poética de Cortázar cubre cada renglón (“Me acuerdo que los huevos fritos me salieron más bien apelmazados pero que la cebolla era como uno de esos momentos del piano de Schumann en que la música se pone a saltar, hay un continuo brinco del sonido que fabrica la melodía como si una langosta espasmódica –todas son así- le indicara al músico los lugares más absurdos del pentagrama para fijar las notas…).

            Prefiero la tristeza de haber leído todo de un autor, o confiar en la novedad de las relecturas, que perder libros valiosos como este.

 

El gragón rojoel dragón rojo en el que realizó las correcciones
del Libro de Manuel, en Alta Provenza


 

 

En argentina:

http://www.cuspide.com/isbn/8415118260

 

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