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Notas
deshilvanadas sobre los gatos Por
Edgar Allan Poe Los
gatos se inventaron en el Jardín del Edén. De acuerdo
con los rabinos, Eva tenía como mascota una gata llamada Pusey,
circunstancia que entre las naciones orientales dio origen al nacimiento
de una secta de adoradores de gatas denominados "puseítas",
secta que, según se dice, aún existe en alguna parte.
Cuando las ratas comenzaron a tornarse problemáticas, Adán
le dio a la primera pareja de gatas seis lecciones sobre el arte de
cazarlas, y desde entonces, ese conocimiento viene conservándose.
Los griegos escribían "gata" con "k", y los
franceses ponen una "h" en la palabra; el verdadero erudito
inglés no atiende a semejante muestra de ignorancia y utiliza
la ortografía correcta. En la época de Chaucer la palabra
"cataract" (catarata) se escribía "caterect"
(literalmente, "gato erguido"), pero es difícil determinar
cuál es la analogía entre una catarata y una gata erguida.
La introducción de la palabra cat en cat-aplasm (cataplasma),
cat-egory (categoría), etc. no fue autorizada; se produjo sin
el conocimiento ni el consentimiento de las partes, y no tiene sentido.
La palabra catnip (hierba gatera), sin embargo, sí tiene sentido:
guarda la misma relación con la constitución física
de la gata que la que guarda el dulce de marrubio de Pease con la constitución
física del hombre. Se dice que un caballero que busque respuesta
a cuestiones difíciles querrá saber por qué las
gatas, que llevan dentro de sí aquello que contiene tan divina
melodía, producen una música tan execrable. Tal vez la
respuesta sea simple: las gatas son humildes; no gustan de jactarse
de sus logros. Jamás oirá usted hablar de una gata educada.
Son comunes los cerdos, los osos y los perros educados, que pueden decir
qué hora es y cuántos espectadores hay presentes (esto
último es fácil, para desgracia del hombre que conduce
el espectáculo). Pero ¿quién oyó hablar
alguna vez de una gata educada? Una gata no aspira a ningún conocimiento,
ni siquiera a tocar el piano ni a cantar. Si se la mata, se puede preparar
con ella una especie de ente físico, por llamarlo de algún
modo, el que, una vez estirado y vuelto a llenar, puede producir un
efecto divino. Probablemente es el espíritu de la difunta gata,
que fue depurado hasta no quedar de él más que una sola
cuerda y que ahora emite una melodía sencilla, mientras que,
en la gata original, toda las cuerdas estaban enredadas y confundidas,
por lo que forzosamente producían sonidos discordantes, por no
decir que estaban vulgarmente vivas y en estado salvaje.
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