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Proyectos
de Prólogos
para la Segunda Edición (1859-1860)
Por Charles Baudelaire
Editorial Poseidón. Colección: Los Raros.1945.
Traducción: Roger Pla.
No es para mis mujeres, mis hijas o mis hermanas que se ha escrito este libro;
tampoco para las mujeres, las hijas o las hermanas del vecino. Dejo esta tarea
a aquellos que tienen interés en confundir las buenas acciones con el bello
lenguaje.
Sé muy bien que el amante apasionado del bello estilo se
expone al odio de las multitudes; pero ningún respeto humano, ningún falso pudor,
ninguna coerción, ningún sufragio universal serían capaces de obligarme a utilizar
la jerga incomparable de este siglo ni a confundir la tinta con la virtud.
Poetas ilustres se han repartido desde hace tiempo las provincias
más florecidas del dominio poético. Me pareció entonces más interesante, y tanto
más agradable cuanto más difícil parecía la empresa, tratar de extraer la belleza
del Mal. Este libro, esencialmente inútil y absolutamente inocente, no ha sido
hecho con otro objeto que el de divertirme y el de ejercer mi apasionada afición
al obstáculo.
Algunos me dicen que estas poesías pueden hacer mal; no me
he alegrado por ello. Otros almas buenas, que ellas pueden acarrear
un bien; y esto no me ha afligido. El temor de los unos y la esperanza de los
otros me han sorprendido por igual, y no han tenido otro valor que convencerme,
una vez más, de cómo este siglo ha olvidado todas las nociones clásicas relativas
a la literatura.
A pesar de la forma en que algunos pedantes célebres han
contribuido a la tontería natural del hombre, jamás hubiese creído, que nuestra
patria pudiese marchar con semejante velocidad por el camino del progreso. Este
mundo ha adquirido una costra de vulgaridad tal, que el desprecio que suscita
en el hombre de espíritu adquiere la violencia de una pasión. Pero este mundo
pertenece a la categoría de aquellos carapachos a los cuales el veneno mas corrosivo
sería incapaz de perforar.
Tenía en un principio la intención de responder a una serie
de críticas y al mismo tiempo de explicar algunas cuestiones muy simples que
se encuentran totalmente oscurecidas por las luces modernas: "¿Qué es la
poesía?" "¿Cuál es su fin?" Hablarla así de la distinción entre
el Bien y la Belleza, de la Belleza en el Mal; diría que el ritmo y la rima
responden en el hombre a las necesidades inmortales de monotonía, de simetría
y de sorpresa; de la adaptación del estilo al tema; de la vanidad y de la peligrosidad
de la inspiración, etc., etc.; pero esta mañana he cometido la imprudencia de
leer algunos periódicos, y repentinamente una indolencia de veinte atmósferas
de peso se desplomó sobre mi y me obligó a detenerme ante la espantosa inutilidad
de explicar sea lo que fuere a quien quiera que sea. Los que saben, me adivinan
ya sin que yo diga nada; y para los que no pueden o no quieren comprender, sería
infructuoso todo intento de explicación.
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