Marceline Desbordes-Valmore

De El Arte Romántico
Por Charles Baudelaire
Traducción de Nydia Lamarque 1º edición, 1961, México, Editorial Aguilar.

     (...) Si el grito, si el suspiro natural de un alma escogida, si la desesperada ambición del corazón, si las facultades súbitas, irreflexivas, si todo cuanto es gratuito y viene de Dios bastan para hacer al gran poeta, Marceline Valmore es y será siempre un gran poeta. Es cierto que si nos tomamos el trabajo de señalar todo lo que le falta de cuanto puede adquirirse por el estudio, su grandeza quedará singularmente disminuida; pero en el mismo momento en que uno se siente más impaciente y desolado por la negligencia, por el estorbo, por lo turbio, que uno toma, uno, hombre reflexivo y siempre responsable, por un resultado de la pereza, se yergue una belleza súbita, inesperada, sin par, y henos ahí arrastrados irresistiblemente hasta el fondo del cielo poético. Jamás poeta alguno fue más natural; ninguno fue jamás menos artificial. Nadie ha podido imitar ese encanto, porque es completamente original y nativo.
    Si alguna vez un hombre deseó para su mujer o su hija los dones y los honores de la Musa, no ha podido desearlos de otra naturaleza que los que fueron acordados a la señora Valmore.

(...) De modo que la señora Valmore ha encontrado en su misma sinceridad su recompensa, es decir, una gloria que creemos tan sólida como la de los artistas perfectos. Esa antorcha que agita a nuestros ojos para iluminar los misteriosos boscajes del sentimiento, o que posa, para reavivarlo, sobre nuestro más íntimo recuerdo, amoroso o filial, esa antorcha la encendió ella en lo más hondo de su propio corazón. Víctor Hugo ha expresado magníficamente, como todo cuanto él expresa, las bellezas y los encantos de la vida de familia; pero sólo en las poesías de la ardiente Marceline encontraremos ese calor de nidada materna, de la qué algunos hijos de la mujer, menos ingratos que los, otros, han conservado el delicioso recuerdo. Si no temiera que una comparación demasiado animal fuera tomada como una falta de respeto para con esta mujer adorable, diría yo que encuentro en ella la gracia, La inquietud, la flexibilidad y, la violencia de la hembra, gata o leona, apasionada de sus cachorros.

 

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