Sobre
Heliogábalo
Por
Agustina Jojärt
La palabra
"rehacer"en Artaud cobra un sentido orgánico que comprende
sólo aquellos que comparten su psicosis. El hombre que busca rehacerse
parece prescindir de la bajeza de esa parte del mundo que corre en dirección
automática hacia donde una flecha lo indica, y parece que su estructura
mental se arma con preconceptos claramente internalizados.
Esta extraña biografía de un emperador romano que vivió
hasta los dieciocho años, puede despertar preguntas del tipo de por qué
Artaud habrá elegido de la Historia esta parte. Las hojas de este pequeño
libro no lo explican, pero para quienes leen a Artaud, podrán descubrir
que Heliogábalo o el anarquista coronado no se aparta de esos preconceptos
de que la estructura mental de Artaud está hecha.
Dice Artaud que Heliogábalo es un rebelde que muere por sus ideas. Además
Heliogábalo parece ser el hombre que lo fue todo: hombre-mujer; hombre-animal;
hombre-sol; hombre-falo. Heliogábalo, que por su naturaleza fue su madre,
su padre y su él, en una intrigante trinidad, viene a repetir ese pensamiento
de Artaud sobre la creación de sí mismo, el hecho de ser él
su propia madre y su padre:
"Yo,
Antonin Artaud, soy mi hijo
mi padre, mi madre
y yo mismo".
Esta parte
de la historia universal le sirve a Antonin Artaud para perturbar, como se lo
ha propuesto, una vez más. Siempre lo ha logrado; nunca decepciona.
Aquí encontrarán revolución palaciega, un raro orden en
cosas naturalmente caóticas, fiestas mojadas en vino y en sexo, mujeres
de cualquier sexo que beben cualquier sangre, hombres de todos los sexo que
beben cualquier falo. Aquí se relatan esas historias de anarquía
que no llevan más que a la muerte trágica y romántica.
Es esa Historia que ya sabemos existió; sin embargo, Artaud la acerca
con una simpleza y naturalidad que hacen que uno se sienta un tanto desubicado
por practicar el sexo convencional, por no andar enseñando los excrementos
ni las menstruaciones y o por no tener como dios ni a los astros ni a los genitales.
Esto perturba de Artaud: ese manejo natural que tiene de cualquier realidad
y experiencia. Esa anarquía de la palabra... lo raro, lo exacto.
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